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El Maestro de la Sabiduía: Oscar Wilde

Desde su infancia se le había inculcado
el Perfecto Conocimiento de Dios, y aún
mientras no fue sino un chiquillo, asombraba
por la grave Prudencia y sabiduría de sus respuestas.
Cuando sus Padres le entregaron la túnica
y el anillo de la virilidad, los besó y,
abandonándolos, recorrió el mundo porque
quería hablar de Dios a toda la tierra.
Sin embargo, cuanta más gente le seguía
y mayor era el número de sus disípulos, más
aumentaba su aflicción. Ignoraba porqué
era tan grande su pesar, ya que, en verdad
hablaba siempre de Dios y de la plenitud
del Perfecto Conocimiento , que Dios mismo
le había dado. He aquí que hundió la cabeza
en sus manos y lloró, diciénole a su Alma:
¿porqué estoy tan afligido y siento tanto
temor, y porqué cada uno de mis discípulos
es como un enmigo que camina a plena luz?
y su Alma le contestó diciendo:
- Dios te ha llenado del Perfecto
conocimiento de ÉL mismo y tu has dado
ese conocimiento a los demás.
